Duque con aislamiento inteligente cuelga lápida al cuello del pueblo

Iván Duque Presidente de Colombia
Foto: (id.presidencia.gov.co)

El confinamiento establecido en el país se cumple con ciertas excepciones, los que se lo pasan por la faja, el presidente Iván Duque, declaró, más del 95 por ciento de los colombianos han cumplido la tarea, a la minoría, que, por ejemplo, está pensando en sacar el carro de irse a pasear, no solamente les vamos a inmovilizar el vehículo, sino que de una vez los vamos a procesar, quien no acate una norma de autoridad sanitaria para prevenir la propagación de una pandemia tiene una pena de 4 a 10 años de cárcel.

Por su parte Humberto Segura Barragán, alcalde de La Mesa, manifestó, altos funcionarios del Estado que tienen casas en Anapoima pasan con sus esquemas de seguridad, y la Policía no puede hacer nada, mire, lo que estamos viendo es que utilizan su investidura para pasar Semana Santa en La Mesa y Anapoima.

Allí está la respuesta a sus añejas declaraciones y ahora les va aplicar la norma, la ley a sus amigotes o estos tienen corona para hacer los que les da la gana?

Por otra parte, la administración Duque tiene la gran ideota por no decirlo de otra manera implementar el aislamiento inteligente, que consiste en dejar a los más vulnerables en cuarenta y los demás salir a trabajar como si nada, para darle gusto a sus auspiciadores, los banqueros y sus cuates los grupos económicos.

Si este individuo comete esta maquiavélica decisión es ponerle una lápida al cuello de toda la población que vive en el territorio nacional, los versados en derecho y que las pican de ser los opositores de este personaje deberían tomar nota a tal decisión sí esta se constituye en un genocidio y comenzar a redactar el texto para demandar a este ante la Corte Penal Internacional de Justicia de La Haya.

Que pasa con los opositores que están muertos de miedo, o pueden quedarse mirando los toros desde la barrera tienen que organizar una desobediencia civil para no acatar tal orden, tienen que pellizcarse basta ya de tanta injusticia llegó la hora del levantamiento, no más roncar.


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